El Central de los 100 mil palos (santos)

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Problema 2014: nuestro punto de partida no es la renuncia de JC Fábrega a la conducción del Banco Central (BCRA). Tampoco lo es el estado de la deuda, ni la del central, que esta semana igualó el nivel de reservas, ni la externa, que es ahora una variable dependiente. El punto de partida es el monto de las reservas, que también esta semana perforó el “piso psicológico” de los 28 mil millones. Ellas siguen constituyendo la variable independiente fundamental para toda potencia media emergente.

Problema 2015: si bien el imperativo del gobierno que viene estará en la macroeconomía, su virtud se medirá en la muñeca política. Los presidenciables van a recurrir a distintas combinaciones de esfuerzo y entusiasmo, pero en el complejo escenario venidero, las dosis de esfuerzo serán siempre mayores que las dosis de entusiasmo. Si el amor vence al odio cuando el entusiasmo supera al esfuerzo, ¿cómo se le podrá aportar épica a la gestión, si la épica estará por buen tiempo asociada a la prensa negativa del “relato”?

La cuestión la épica no es la única que estará condicionada. La política como metástasis virtuosa de los lenguajes y saberes argentinos será sometida a una biopsia de resultado dudoso. A ellos se agrega un tercer problema: el tiempo tampoco será un tiempo cualquiera. La apuesta por Vaca Muerta como empresa ancla del neodesarrollismo argentino (y leit motiv de las promesas de derrame de inversiones por venir) no empezará a ver sus frutos hasta la década que viene y lo inmediato será lidiar con el angostamiento distributivo, con el aliciente de que la carga de la deuda (1.500 millones de dólares por año) no es tan gravosa. En todos los casos, los liderazgos se verán contrastados con la habilidad para gestionar dos tiempos como si fueran simultáneos: por un lado, un tiempo de austeridad, que deberá ser gobernado, por otro lado, un tiempo de promesa, que deberá ser liderado.

El temor es que, para soldar la fractura entre ambos tiempos y resolver la ecuación esfuerzo-entusiasmo con una épica condicionada, retornemos al clásico ejercicio de destrucción creativa que suele implementar cada nuevo gobierno argentino respecto al anterior. ¿Y si el factor diferenciador estuviera en la habilidad para vincular, en un sólo objetivo dinámico, el esfuerzo del aquí y ahora con un entusiasmo puesto hacia delante? La salida pareciera estar en trasladar la atención de la sociedad a una meta tan técnica como política, tan cuantificable como sagrada.

Hipótesis: la única meta que se presenta tan técnica como política, tan cuantificable como sagrada, es el ahorro nacional.

Titulamos el post con una cifra que se muestra abismal, sólo alcanzada por 24 países en el mundo, aparte de EEUU, que posee la impresora. Como todo abismo, es una frontera que viene a repeler y seducir a la vez. Desde luego, no será alcanzada durante el gobierno que viene y quizá tampoco durante el siguiente, pero alguno debe comenzar. Argentina tuvo en 2011 más de 52 mil millones de reservas, podría decirse que alguien ya comenzó, que el déficit energético y la disminución del precio de la soja coartaron el proceso. Sin embargo, no es lo mismo acumular reservas que perseguir una cifra concreta que alumbre cierto destino manifiesto. El lugar del ahorro y su relación con la épica es, sin dudas, una relación bastante indirecta, que sin embargo nos parece necesario establecer de forma explícita. En buena parte, porque si el gobierno que viene quiere ser un buen gobierno, debe empezar por asumir que no será el suyo el que atraviese la ventana de oportunidad, pero tal vez sí el que la apuntale.

En la Argentina la viabilidad de cualquier proyecto desarrollista depende necesariamente de mantener tonificadas las espaldas. Que la domesticación de la deuda externa es el premio mayor es una lectura válida. Pero la relación de la deuda con el PBI es sólo una de las variables escenciales. Otra son las reservas: es allí donde Estado y gobierno se confunden en una fuente única de credibilidad y confianza. ¿Cuándo van a olvidarse los argentinos de que el dólar es el quántum del agujero negro, camuflado como cuello de botella que nos conduce al eterno retorno? ¿Cuándo van a dejar de poner allí una garantía final, su refugio contra todo riesgo? Cuando acumular reservas sea la religión laica que unifique los mesianismos que cada proyecto presidencial despliega. La misma pregunta puede ser dicha de otro modo: ¿dónde mirar el rumbo, dónde medir la evolución, dónde legitimar la inevitable austeridad que la muñeca hará viable y la macro hará temporal? No se trata de volver a un BCRA independiente. Quienes siguen el escenario brasileño de cerca saben que la amenaza ortodoxa de Marina Silva de tornar independiente al Banco Central de Brasil, como bandera para bajar la inflación, no tiene asidero: cada vez que el PT ve subir la inflación, no duda en subir la tasa de interés.

La secularización de la épica política pasa por recomponer el ahorro argentino.

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8 thoughts on “El Central de los 100 mil palos (santos)

  1. Silenoz 2 octubre, 2014 / 4:15 pm

    Yo creo que no existe esa relación tan lineal entre el dolar y “laggente”. De existir, el efecto manada ya se hubiese producido hace rato. Sí hay una incidendia sicológica que produce paralización y que vienen precisamente de quienes tienen intereses por fugar el fetiche verde, fuga que se podrá aminorar pero (al menos en el corto plazo) nunca podrá evitarse. Es un problema estructural extensible a todos los subdesarrollados, tercer mundistas, emergentes, en vías de desarrollo o como la idea de epóca nos catalogue

    Además yo creo que existe una masa considerable de ahorros que no son aprovechados más allá que no es necesario la existencia previa de los mismos para destinarlos a crédito productivos, una de las cuestiones claramente establecida en el debe.

    El tema de las reservas concuerdo en su caracter estratégico por que a pesar de su disminución y conjuntamente con tener un BC dependiente le permitió a este gobierno (y desde hace rato) no volar por los aires.

    De todas maneras el angostamiento distributivo es una cuestión salvable y NO en el largo plazo y que tampoco depende de Vaca Muerta, reducir el tema a esa sola variable es darwinista. Pero bueno, espero que las administraciones futuras valoren la autonomía adquirida en estos años y hayan aprendido cuáles son los talones de aquiles para no terminar como aventuraba un Escribano, allá a lo lejos.

    Saludos

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    • handicapepe 2 octubre, 2014 / 4:43 pm

      Concuerdo que la relación con “lagente” no es tan lineal. Pero no apuntaba tanto a la gente, aunque quizás no lo haya remarcado lo suficiente. Cuándo se vuelve viable un plan desestabilizador o cuándo se vuelve fragil un gobierno argentino? Cuando las reservas descienden por debajo de un nivel crítico. Este gobierno entiende que la calle y las reservas son dos batallas simultáneas. Pero el mal crónico de la restricción externa de divisas sí ha generado en la sociedad una cultura del dólar como su refugio, y allí “lagente” sí hace su danza alrededor del tótem dólar.

      Es cierto que no se puede reducir el tema a Vaca Muerta. Pero indudablemente Argentina tiene allí su principal variable para definir el patrón de inserción internacional que viene, por allí vendrán los futuros “derrames” de inversiones prometidos y alrededor de la competitividad en materia energética el país podrá duplicar su importancia estratégica dentro de la propia región. En ese sentido, sí considero que es una variable central. Al fin y al cabo, la soja lo ha sido hasta ahora y nadie lo ha llamado darwinismo. También considero que el angostamiento es manejable. La cuestión será mirada desde el problema de la inflación, de todos modos.

      En síntesis, la pregunta es menos porqué la gente cree en el dólar, algo en lo cual quizá insistí demasiado, y más ¿a partir de qué momento se vuelve imperioso asumir que el crecimiento alimentado por la demanda agregada no ha de salvar el problema crónico de la restricción de divisas? La solidez que torna manejable a la inflación se juega en gran parte en las divisas. ¿Cuándo se vuelve inevitable asumir que la batalla contra las voces que piden enfriar la economía se empieza a perder? Acumular reservas es una política de Estado fundamental, quizá más en este país que en ningún otro. Si Mirtha Legrand hubiera asumido en el BCRA, diría: si cuando te ven mal, te maltratan, cuando te agarran sin reservas, te dan para que tengas.

      Saludos

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  2. Silenoz 2 octubre, 2014 / 11:23 pm

    Yo creo que es un error sobredimensionar Vaca Muerta y hacer depender nuestra inserción en el mundo a través de la preponderancia de ese recurso. El peligro de la relativa inmediata explotación y, sobre todo, la abundancia del recurso trae aparejado la tendencia al extractivismo. Si bien estoy de acuerdo en la recuperación de YPF y su tratamiento como un NO commoditie, lo que más me atrae es todo el entramado industrial -que debe ser nacional- que se desarrollará a partir de esta explotación. Pero si vamos al caso no se le da la importancia debida al litio u otros minerales que en el mediano plazo contribuirán a paliar la restricción externa. Si la cosa queda en una explotación convencional sumando otro -para el mundo- commoditie seguimos con un darwinismo ampliado.

    Por otro lado no debería haber contradicción entre consumo interno y restricción, si se quiere una progresiva inclusión social debés estimular la demanda agregada (que no sólo es consumo del mercado interno) Y que además permite el desarrollo de tejido industrial que frente al dinamismo interno va ganando la productividad para que algunos a la postre exporten. No se puede jugar en primera sin haber pasado por las inferiores.

    La razón de la restricción externa se debe, a mi entender, a la falta de planeamiento y seguimiento de la ISI (que te permite ahorrar divisas) y una política exportadora (que te permite aumentar los ingresos de divisas). Si bien estos procesos requieren de un tiempo de maduración, los mismos te permitirán desplazar la restricción ya que su solución final será cuando la industria en general genere las divisas que necesita. Ademá tampoco hay que caer en el dogma que todo endeudamiento es malo o que toda IED es contraproducente. Y ojo no todo es reducible al dólar, se puede hacer muchísimo con pesos y en eso la política fiscal y el accionar del estado como agente económico -este último a mi entender muy poco aprovechado- son vitales. Y por último, borrar ese pensamiento -si lo hay- que la industrialización es un proceso no doloroso y no sujeto a privaciones. El sudor y las lágrimas son todos nuestros suponiendo que estemos bien encaminados

    Pero para abordar estos temas, antes hay que menguar este ambiente altamente especulativo que empezó tras el -para mi inapropiado y con el diario del lunes obvio- cepo. De todas maneras al día de hoy estimo que estamos frente a una lucha (una vez más y van) por el proyecto de país que queremos unos y otros no quieren cambiar. Y esta puja no se termina con la utopía de las cuentitas ordenadas y positivas. En consecuencia (gran) parte del problema se encuentra fuera las consideraciones exclusivamente económicas, hablando mal y pronto es una lucha entre distintos actores sociales y elites en pos de sus intereses.

    Saludos

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  3. handicapepe 3 octubre, 2014 / 1:08 am

    Concuerdo que no hay que sobredimensionar. Pero si la fortaleza de la moneda es una cuestión multicausal, de la cual de las reservas son un aspecto central pero no exclusivo, también lo son las inversiones, y las que vendrán serán canalizadas en buena parte a partir de Vaca Muerta. A su vez, la mencioné como una empresa ancla (que en rigor sería YPF), concepto que refiere al centro en torno al cual se organizan futuros eslabonamientos y encadenamientos productivos. Por algún lado comienza esa integración productiva y es de suponer que comenzará por allí. Desde luego que no se trata solamente de ello. En cuanto a la posición dogmática innecesaria sobre la IED, coincido. Lo demás es motivo de futuros post. Este en particular, aunque nos desviamos, atendía al lugar del ahorro y su relación con la épica, una relación bastante indirecta que sin embargo me parece necesario establecer de forma explícita.

    Saludos

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  4. handicapepe 3 octubre, 2014 / 1:13 am

    En base a tus comentarios, hice una ligera modificación, eliminando la insistencia (adjetivada por demás) en la relación entre el argentino y el dolar, e incorporando esto de relacionar explícitamente sobre la indirecta relación entre ahorro y épica.

    No te encuentro en twitter.

    Saludos.

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  5. Silenoz 3 octubre, 2014 / 1:39 am

    No estimado por favor…. te agradezco el cambio si influyó en buena medida pero tenga en cuenta que Ud. sabe de lo que habla…. Y yo no… ja ja…

    Tan solo como comentario final de esta agradable charla:

    La relación existe y es una particularidad muy nuestra que nadie de otro país entiende por eso no se puede descartar la incidencia del negro, paralelo, blue o como se llame a futuro, y que opera sobre la memoria histórica (acá no Keynes o Kalecki que pueda aportar).

    Pero en “laggente” -que me incluyo- el tema dólar/pesos como convención social, no tiene un destino especulativo sino que adquiere relevancia frente a la incertidumbre y a los efectos de disminuir las posibles pérdidas patrimoniales

    O sea “laggente”, a mi entender, no especula con el dólar sino trata de cubrirse. Por eso algunos -fundamentalmente los que trabajan en relación de dependencia y fundamentalmente en el rubro bancario y adminstración pública de acuerdo a los sondeos que se pueden ver porái- recurren sin importar su precio, a sabiendas que se meten en un tema que desconocen totalmente y con conciencia que en el corto plazo, en el mejor de los casos, no gana nada.

    Y no, no estoy en Twiter…. soy un poco chapado a la antigua y no me atrae.

    Saludos

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  6. handicapepe 3 octubre, 2014 / 1:54 am

    Sí, claro que influyó en buena medida. Me ayudó a identificar el foco.

    Coincido con que la memoria histórica lleva al dólar como refugio más que como apuesta especuladora. Coincido que las recetas que funcionan en otros lares no lo hacen aquí.

    Saludos!

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